A la muerte de Fernando VII, los partidarios de la Regente en funciones, doña María Cristina, madre de la reina niña Isabel II, junto con los defensores de las ideas liberales y progresistas heredadas de la Revolución Francesa, se enfrentaron a los seguidores del hermano del rey, don Carlos María Isidro de Borbón, paladín de la legitimidad sucesoria y de la tradición, del régimen absolutista, de la religión y abanderado de la defensa de los fueros.
Aunque en toda España hubo focos de rebelión, el alzamiento de buena parte del norte de Castilla, de Navarra, las provincias Vascongadas, el Maestrazgo y el interior de Cataluña, provocó un conflicto militar de una dimensión que no se había conocido desde 1808 y que no se volvió a ver hasta 1936. Las acciones guerrilleras, las expediciones por todo el territorio nacional, las marchas y contramarchas, la terrible guerra de montaña y los asedios a fortificaciones y lugares estratégicos durante siete años, mantuvieron la llama de una guerra fratricida y sin cuartel que duró hasta el paso a Francia de Cabrera en el verano de 1840.
Realismo
Todas nuestras figuras están inspiradas en documentos de la época, en cuadros, grabados y litografías, lo que garantiza una cuidada representación de armas, uniformes, equipo y banderas.