Seguimos adelante


Como siempre, con el ánimo de dar lo mejor a nuestros lectores, un nuevo número de Ristre ve la luz.


Las dificultades para poder poner a la venta una revista de estas características, sin ningún tipo de ayuda oficial y sin publicidad, son muchas, y aunque nuestros detractores nos acusen constantemente de falta de seriedad, de no cumplir los plazos o de abandonar a lectores y suscriptores, nada más

lejos de la realidad.


Es ahora a ellos a los que me dirijo, a nuestros lectores: las suscripciones son imprescindibles para la continuidad de la revista, sobre todo en un momento en que los puntos de distribución se ven asaltados por multitud de publicaciones menores que hacen imposible distinguir el heno de la paja.


Por nuestra parte, desde luego, continuar con el esfuerzo para conseguir los mejores artículos o los más interesantes, nuevas firmas, y los mejores dibujos y fotografías, pero aunando de nuevo Ristre con Ristre Napoleónico y con la intención de publicar anualmente cuatro números, siempre uno de ellos especial dedicado a la etapa comprendida entre 1800 y 1815.


Con todo esto y la nueva colección de libros puede verse que no estamos inactivos, pero ahora es momento de disfrutar de la lectura y de dos magníficos estudios inéditos: la Compañía Española de la Guardia de Garibaldi en el ejército de la Unión durante la Guerra Civil Americana y la siempre interesante rivalidad entre Oeste y Este.



El Director

Miguel del Rey


 




El muro de los Hispanos

José A. Alcaide Yebra


Todavía quedan sobre el limite de Escocia con Inglaterra los restos de una muralla que lleva el nombre de quien ordeno construirla; pero no ostenta el nombre de por quien fue levantada y luego custodiada, sus paisanos, los legionarios hispanos.





Hidalgos versus Samurais. Los combates de Cagayán

Carlos Canales.

Infografías Francisco Castracane


Desde siempre los amantes de la Historia han fantaseado con enfrentamientos que jamás se produjeron pero que atraen poderosamente la imaginación. El gran Tito Livio dedicó un estudio a intentar recrear lo que, según él hubiese ocurrido si Alejandro Magno hubiese dirigido sus ejércitos contra Roma y Cartago. A partir de entonces otros historiadores, militares, filósofos, ensayistas o novelistas, han propuesto todo tipo de conflictos imaginarios, destacando entre todos ellos el que podía haber enfrentado a caballeros medievales con samurais japoneses. El choque de las dos grandes culturas guerreras y el combate entre los caballeros europeos pesadamente armados y los guerreros japoneses en su mas brillante época, es evidentemente un duelo en apariencia brillante y de resultado incierto. Lo que casi nadie sabe es que ese enfrentamiento se produjo en la realidad, a peque–a escala, en un lugar llamado Cagayán. En este artículo les invitamos a conocer algo más de

esta fascinante historia.





Las espadas de la Guerra de Sucesión Española

Juan L. Calvo


España tenia desde la Antigüedad una notable capacidad armera y ya los iberos y los celtas destacaban por la fabricación de excelentes espadas. Tras el siglo de oro, las espadas españolas y sus hojas toledanas mantenían su calidad y su calidad y su mítica eficacia.




Las invasiones inglesas del Río de la Plata

José Luis Alonso y Juan Manuel Peña


En el año 1806 el virreinato del Río de la Plata era una vasta extensión que abarcaba la mayor parte de la hoy Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay. Su capital era la ciudad de Santa María de los Buenos Aires, y su población de 40.000 habitantes era la más populosa de América del Sur. Establecida en la orilla derecha del ancho Río de la Plata a unos 250 kilómetros de su desembocadura en el Atlántico, la separaba de Montevideo, ubicada en la orilla opuesta, una distancia de 38 kilómetros, siendo esta última la segunda ciudad puerto del virreinato.





Bajo las barras y estrellas. La Compañía española de la Garibaldi Guard

Carlos Canales

Ilustraciones Luis Leza Suárez


A comienzos de la década de los sesenta del siglo XIX Nueva York era una ciudad próspera, en crecimiento y llena de vida, aunque conflictiva y dura, pero en la que era posible para quienes buscaban fortuna emprender una vida nueva. En 1860 era la mayor metrópoli de la joven república americana y sus calles rebosaban de emigrantes procedentes de los lugares más insospechados. Estos emigrantes no fueron ajenos al conflicto que devastó la nación y tuvieron en la Guerra Civil una importante participación. Entre ellos, unos pocos cientos de españoles no dudaron en sumarse a una de las mas famosas unidades de voluntarios de la Guerra Civil Americana: la Guardia de Garibaldi, nombre popular del 39th New York State Volunter Infantry.





La escuadrilla «España»

José Luis Alonso y Juan Manuel Peña


Yo no puedo decir que Malraux en aquella época no fuese, a su manera un hombre progresista, ni que no viniese a España de buena fe para ayudar a los republicanos, tal vez ilusionado con el pensamiento de hacer en nuestro país el papel que Lord Byron hizo en Grecia (…) pudo en su calidad de escritor ser mucho más útil, pero el mismo se anulo al pretender ser jefe de una escuadrilla sin haber visto un avión en su vida, sin tener la menor idea de lo que es un avión y que se puede jugar a ser aviador sin serlo y menos en un Guerra.


En cuanto a los aviadores que le acompañaban, salvo 2 o tres que eran verdaderamente antifascistas y que se comportaron heroicamente, los demás eran unos aventureros a los que les tenia sin cuidado nuestra lucha. Solamente atraídos por el dinero. Dieron muchos quebraderos de cabeza. Como Malraux no sabia nada de aviación, se tuvo que poner en manos de estos, es fácil de entender las faenas que hacían sin ningún jefe que les pudiera contener.


«En varias ocasiones intente licenciarlos, pero el gobierno se oponía alegando la mala impresión que produciría en Francia, cuando se supiese que habíamos tenido que echar de España por inútiles y sinvergüenzas a estos aviadores que falsa propaganda había convertido en heroicos defensores de

la libertad»


Memorias. Hidalgo de Cisneros. Jefe de la Aviación Republicana




Urdaneta y el «Tornaviaje»

Marcelino González Fernández


Las primeras expediciones enviadas por España a Filipinas desde el continente americano, solían llegar a sus destinos sin más novedades que las debidas a una larga travesía navegando de este a oeste por el Océano Pacífico con vientos casi siempre favorables.




La batalla de Alagón —Recreación Histórica—


La Asociación Histórico Cultural de Voluntarios de Aragón tiene programados, para este año que se cumple el bicentenario del primer sitio de Zaragoza —14 de junio-14 de agosto de 1808—, numerosos actos conmemorativos, como es el caso de la batalla de Alagón que traemos hoy a nuestras páginas.