De Oriamendi al siglo XX


Una vez más salimos a la calle. Con retraso, pero salimos. Las dificultades de todo tipo, sobre todo económicas, que impiden que una revista de estas características: calidad, temática difícil, sin publicidad y fuera del entorno de cualquier grupo mediático nacional se mantenga en el mercado y consiga ser distribuida espero que no se le escapen a nadie. El esfuerzo que se realiza es importante y es imprescindible para que obtenga sus frutos la ayuda de los suscriptores.


Nosotros continuamos con nuestro proyecto y lo ampliamos. A la célebre batalla de Oriamendi de donde según la tradición se obtuvo la partitura que daría origen al himno del carlismo añadimos nuevos estudios por primera vez entramos en el siglo XX; muy conocido, contemporáneo, pero aunque parezca mentira, con lagunas.


De estas lagunas nos ocuparemos. Empezamos con dos temas inéditos totalmente diferentes: La uniformidad de la Armada

durante el reinado de Alfonso XIII y un poco conocido estandarte de la guerra civil. Confiamos en que los disfrutéis.


El Director

Miguel del Rey




Falcatas, la diferencia ibérica

José A. Alcaide Yebra


Durante siglos se produjo una confusión tanto entre los historiadores como en el público en general acerca de la denominación de gladio español a la espada del legionario romano. Sólo a partir del año 1867, en que el profesor Maraver y Alfaro descubre en Almedinilla la primera falcata, es cuando se pone en marcha la real traducción del termino latino y el fin de la confusión del nombre. El estilo español al que se refería la original traducción del termino romano, era en realidad al sistema metalúrgico de realización del arma y no a la forma estética y ergonomía de la misma, ya que en la original espada española no existía ni un solo punto de coincidencia en estos términos con la romana. Hoy, doce años después de los primeros trabajos publicados, cuando se han ido añadiendo poco a poco nuevas e importantes consideraciones sobre este arma, podemos añadir un colofón final con las conclusiones oportunas.




La batalla de Oriamendi

Miguel del Rey Vicente


En 1837, la guerra civil que había estallado cuatro años antes para dar continuidad al trono de Fernando VII se encontraba en un callejón sin salida. Zumalacarregui, su mejor general había muerto y el fracaso carlista al obligarles a levantar a finales de 1836 el sitio de Bilbao obligaba a Don Carlos a sustituir el 29 de diciembre al general Villarreal por su hijastro, el Infante Don Sebastián Gabriel.


A los liberales por su parte la ruptura del sitio les había dado una moral de triunfo que presuponía el derrumbamiento carlista en todos los frentes si se realizaba una ofensiva.




Don Pedro Antonio de Ceballos. El último esplendor de la gloria de España en América

José Luis Alonso


En la costa oriental del Río de la Plata, a una distancia de más de 11.000 kilómetros de España, aun son visibles parte de las murallas que defendieron a la ciudad de Colonia del Sacramento, hoy en territorio uruguayo. En estas costas y a lo largo del litoral atlántico que se extiende hasta el Brasil, españoles y criollos, al mando de don Pedro Antonio de Cevallos, defendieron los intereses del monarca español y mantuvieron las fronteras del imperio a salvo de la voracidad expansionista de la corona lusitana y de su aliado inglés.




Nicolás de Bruges y el Regimiento de Húsares Españoles

Carlos Canales Torres


Existe desde hace años un encendido debate entre los especialistas en Historia Militar, acerca de la existencia o no de húsares en España con anterioridad a la formación del Regimiento de Húsares Españoles en los últimos meses de la guerra contra Francia en 1795. Parece claro que unidades de húsares existieron en España de forma ocasional desde finales del siglo XVII, siempre formadas por extranjeros del centro y este de Europa que no hacían sino seguir la tradición de los estradiotes albaneses y serbios del siglo XVI y de los croatas en el XVII.




El Castillo de San Marcos, la llave de la La Florida

Antonio Quesada Carrión


La disputa por el Mar Caribe puso en primer término durante todo el tiempo que España  permaneció en América la necesidad de una presencia continua en los lugares estratégicos de los virreinatos o gobernaciones que sirviese también como abrigo de las rutas de comercio. La Corona designó a estos enclaves como llaves, y uno de los principales fue San Agustín, que dominaba el denominado Paso de las Bahamas.




Cartilla de uniformidad de la Armada de 1909

Miguel del Rey Vicente


En atención a las modificaciones introducidas por Real Orden de 22 de julio último (D.O. n" 160), en los uniformes de la Armada, S. M. el Rey, que Dios guarde, de conformidad con lo propuesto por el Estado Mayor Central y lo informado por la Junta Superior consultiva, se ha servido disponer quede sin efecto la cartilla titulada Uniformes de la Armada, aprobaba por Real Orden de 28 de julio de 1902 (B.O.nº 83), y vigente en su lugar, la que se inserta a continuación.


En Madrid a 20 de octubre de 1909.




El estandarte de los voluntarios chinos en la Guerra Civil Española

Redacción de Ristre


Tal vez no sea tan conocido el hecho de que ciudadanos de origen chino estuvieron combatiendo en las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil de 1936-1939, si bien su número fue escaso. Estos chinos estaban al mando no oficial de Ling Ching-Shiu, seudónimo de Xie Wei Jin, nacido en 1904 en Sichuan, China, militante desde la adolescencia en los conflictos sociopolíticos de su país, que abandonó en 1919, para viajar a Francia y Alemania, por razones de estudio, para luego incorporarse en 1926 al Partido Comunista Chino.